Suicidio: un estigma oculto, un pecado condenable, una vergüenza o un bochorno. Eso es lo que dicen. A todos nos han dicho qué pensar y cómo sentir acerca del suicidio, desde que tenemos uso de razón. Es hora de reconstruir tu paradigma, basado en el amor. Susan Rushing había realizado innumerables lecturas psíquicas a lo largo de los años. Pero un día dio una lectura que cambió el curso de su vida. Un niño con la cabeza greñuda, que se había suicidado sólo tres meses antes, trajo información y visiones que eran nada menos que alucinantes y demoledoras. Después de eso, las lecturas para las víctimas de suicidio se convirtieron en algo habitual. Los antiguos patrones de creencia de Susan sobre el suicidio cambiaron drásticamente. Sintió que entendía el suicidio y cómo se procesaba en el otro lado. Es decir, hasta la noche lluviosa de 2010, cuando el padre de su hija acabó con su propia vida. Han pasado dos años desde aquella noche loca. A través de la búsqueda interna, la meditación, docenas más de lecturas sobre suicidio y los mensajes que transmitieron, han llevado a Susan a una nueva forma de curación. Este proceso de curación se basa en los métodos utilizados para curar del otro lado. Susan comparte ese conocimiento, así como muchas de las lecturas y mensajes que le han dado. También comparte información para ayudarle a volver a desarrollar su forma de pensar sobre las ramificaciones religiosas, legales y sociales del suicidio y sobre aquellos que quedan atrás.
Suicidio: un estigma oculto, un pecado condenable, una vergüenza o un bochorno. Eso es lo que dicen. A todos nos han dicho qué pensar y cómo sentir acerca del suicidio, desde que tenemos uso de razón. Es hora de reconstruir tu paradigma, basado en el amor. Susan Rushing había realizado innumerables lecturas psíquicas a lo largo de los años. Pero un día dio una lectura que cambió el curso de su vida. Un niño con la cabeza greñuda, que se había suicidado sólo tres meses antes, trajo información y visiones que eran nada menos que alucinantes y demoledoras. Después de eso, las lecturas para las víctimas de suicidio se convirtieron en algo habitual. Los antiguos patrones de creencia de Susan sobre el suicidio cambiaron drásticamente. Sintió que entendía el suicidio y cómo se procesaba en el otro lado. Es decir, hasta la noche lluviosa de 2010, cuando el padre de su hija acabó con su propia vida. Han pasado dos años desde aquella noche loca. A través de la búsqueda interna, la meditación, docenas más de lecturas sobre suicidio y los mensajes que transmitieron, han llevado a Susan a una nueva forma de curación. Este proceso de curación se basa en los métodos utilizados para curar del otro lado. Susan comparte ese conocimiento, así como muchas de las lecturas y mensajes que le han dado. También comparte información para ayudarle a volver a desarrollar su forma de pensar sobre las ramificaciones religiosas, legales y sociales del suicidio y sobre aquellos que quedan atrás.
