Para la mayoría de nosotros, las personas difíciles son la pesadilla de nuestra existencia. Nos molestan, nos desequilibran, ponen a prueba nuestra paciencia y, en un grado u otro, provocan reacciones decididamente malsanas. Pero también es cierto que las personas difíciles reflejan nuestros propios estados mentales disfuncionales y nos brindan maravillosas oportunidades para comprendernos a nosotros mismos, sanarnos y aprender a vivir el momento. Lisette Larkins se dio cuenta del aspecto positivo de lidiar con situaciones difíciles. personas cuando cuidaba a un paciente con Alzheimer en etapa avanzada. A través de interacciones diarias con un director de fotografía, Larkins comenzó un viaje personal de exploración que finalmente lo llevó al despertar espiritual. En Difficult People: A Gateway to Enlightenment, Larkins comparte su viaje y guía a los lectores para alcanzar un “estado crónico de bienestar”.
Para la mayoría de nosotros, las personas difíciles son la pesadilla de nuestra existencia. Nos molestan, nos desequilibran, ponen a prueba nuestra paciencia y, en un grado u otro, provocan reacciones decididamente malsanas. Pero también es cierto que las personas difíciles reflejan nuestros propios estados mentales disfuncionales y nos brindan maravillosas oportunidades para comprendernos a nosotros mismos, sanarnos y aprender a vivir el momento. Lisette Larkins se dio cuenta del aspecto positivo de lidiar con situaciones difíciles. personas cuando cuidaba a un paciente con Alzheimer en etapa avanzada. A través de interacciones diarias con un director de fotografía, Larkins comenzó un viaje personal de exploración que finalmente lo llevó al despertar espiritual. En Difficult People: A Gateway to Enlightenment, Larkins comparte su viaje y guía a los lectores para alcanzar un “estado crónico de bienestar”.
