En 1931, Edgar Cayce aceptó ayudar a un grupo de personas a crecer espiritualmente y volverse más psíquicas, con una condición: tendrían que vivir los preceptos. Al grupo le llevó once años aplicar y compilar las veinticuatro lecciones que se convirtieron en Los libros I y II de Una búsqueda de Dios. Este material ha ayudado a personas y grupos de todo el mundo a descubrir una sintonía más cercana con Dios.
En 1931, Edgar Cayce aceptó ayudar a un grupo de personas a crecer espiritualmente y volverse más psíquicas, con una condición: tendrían que vivir los preceptos. Al grupo le llevó once años aplicar y compilar las veinticuatro lecciones que se convirtieron en Los libros I y II de Una búsqueda de Dios. Este material ha ayudado a personas y grupos de todo el mundo a descubrir una sintonía más cercana con Dios.
