¿La raza se trata sólo del color de tu piel? En Los latinos de Asia, Anthony Christian Ocampo muestra que el "color" que eres depende en gran medida de tu contexto social. Los filipinos estadounidenses, por ejemplo, ayudaron a establecer el movimiento asiático-estadounidense y el censo de Estados Unidos los clasifica como asiáticos. Pero el legado del colonialismo español en Filipinas significa que comparten muchas características culturales con los latinos, como apellidos, religión e idioma. Así, el "color" de los filipinos (su sentido de conexión con otros grupos raciales) cambia dependiendo de su contexto social. La historia filipina demuestra cómo la inmigración está cambiando la forma en que la gente negocia la raza, particularmente en ciudades como Los Ángeles, donde los latinos y asiáticos constituyen ahora una mayoría colectiva. Amplificando sus voces, Ocampo ilustra cómo las identidades raciales de los filipinos estadounidenses de segunda generación cambian dependiendo de las comunidades en las que crecen, las escuelas a las que asisten y las personas con las que se hacen amigos. En última instancia, Los latinos de Asia ofrece una ventana tanto a la conciencia racial de la gente común como al cambiante panorama racial de la sociedad estadounidense.
¿La raza se trata sólo del color de tu piel? En Los latinos de Asia, Anthony Christian Ocampo muestra que el "color" que eres depende en gran medida de tu contexto social. Los filipinos estadounidenses, por ejemplo, ayudaron a establecer el movimiento asiático-estadounidense y el censo de Estados Unidos los clasifica como asiáticos. Pero el legado del colonialismo español en Filipinas significa que comparten muchas características culturales con los latinos, como apellidos, religión e idioma. Así, el "color" de los filipinos (su sentido de conexión con otros grupos raciales) cambia dependiendo de su contexto social. La historia filipina demuestra cómo la inmigración está cambiando la forma en que la gente negocia la raza, particularmente en ciudades como Los Ángeles, donde los latinos y asiáticos constituyen ahora una mayoría colectiva. Amplificando sus voces, Ocampo ilustra cómo las identidades raciales de los filipinos estadounidenses de segunda generación cambian dependiendo de las comunidades en las que crecen, las escuelas a las que asisten y las personas con las que se hacen amigos. En última instancia, Los latinos de Asia ofrece una ventana tanto a la conciencia racial de la gente común como al cambiante panorama racial de la sociedad estadounidense.
