Con una vasta erudición, Foucault trasciende disciplinas y se remonta al siglo XVII para mostrar cómo los sistemas clásicos de conocimiento, que vinculaban toda la naturaleza dentro de una gran cadena de ser y analogías entre las estrellas en el cielo y los rasgos de un rostro humano, dieron camino a las ciencias modernas de la biología, la filología y la economía política. El resultado es nada menos que una arqueología de las ciencias que descubre viejos patrones de significado y revela la sorprendente arbitrariedad de nuestras verdades recibidas.
En la obra que lo consagró como el pensador francés más importante desde Sartre, Michel Foucault ofrece pruebas sorprendentes de que el "hombre" -el hombre como sujeto de conocimiento científico- es, en el mejor de los casos, una invención reciente, el resultado de una mutación fundamental en nuestra cultura.
Con una vasta erudición, Foucault trasciende disciplinas y se remonta al siglo XVII para mostrar cómo los sistemas clásicos de conocimiento, que vinculaban toda la naturaleza dentro de una gran cadena de ser y analogías entre las estrellas en el cielo y los rasgos de un rostro humano, dieron camino a las ciencias modernas de la biología, la filología y la economía política. El resultado es nada menos que una arqueología de las ciencias que descubre viejos patrones de significado y revela la sorprendente arbitrariedad de nuestras verdades recibidas.
En la obra que lo consagró como el pensador francés más importante desde Sartre, Michel Foucault ofrece pruebas sorprendentes de que el "hombre" -el hombre como sujeto de conocimiento científico- es, en el mejor de los casos, una invención reciente, el resultado de una mutación fundamental en nuestra cultura.
